Sólo los discípulos de Jesús son dignos de compasión?


A veces nos aferramos a nuestras ideas, a nuestras costumbres aunque veamos que no nos han acarreado nada bueno. A veces nos aferramos a un lugar, a un ambiente, a unas personas y nos negamos a dar un salto hacia un lado u otro. 
Vivimos llenos de miedo al cambio

Abraham recibió el llamado de Dios para ir a otro lugar.  Tomo a su esposa, sobrino y seguidores  y emprendió la marcha con sus rebaños. Seguramente tenía familiares que quedaban atrás, tierra, etc. El obedeció el mandato de Dios de dirigirse al lugar que le sería dado donde tendría descendencia y prosperidad. El es el Padre del pueblo judío, de él nació ésa nación.

Jesús menciona a Abraham a sus discípulos, en el Evangelio de hoy, porque ellos se han acostumbrado a vivir conforme a unas costumbres, unas leyes que han dejado de ser adecuadas, que los han llenado de una vida de pecados ocultos, que ha llenado al pueblo de injusticias.

Jesús les increpa que no quieran escuchar su voz, que ha sido enviado por el Padre, el mismo que habló a Abraham.

El pueblo judío es una vez más esclavo de sus pecados y se niegan a un cambio, pues todo cambio necesariamente implica alteración,  Cristo llama a sus discípulos a cambiar. Nos llama a nosotros, a cambiar.

Seguramente has "sufrido" alguna vez el inconveniente de una obra pública que por meses puede alterar el ritmo de tu vida. Recuerdo por ejemplo cuando construyeron la ampliación del Periférico, todos nos vimos afectados: los camiones y autos debían tomar otros caminos, otras calle, los negocios ya puestos en dichas avenidas se veían momentáneamente beneficiados, mientra los que estaban en las calles donde se construía el periférico soportaban la falta de clientela, la ida a las ecuelas o cenros de trabajo también sufrió alteraciones. En fin, se aceptan los inconvenientes porque se tiene la esperanza de vivir un poco mejor después.

Los judíos se negaban a cualquier cambio, se negaban a ver a los enfermos que se acumulaban; a los ciegos que esperaban ser curados, a los hambrientos que sufrían. Cristo les recuerda que Abraham, con quien Dios hizo una alianza, obedecía a Dios ante todo.

Y ahí podían ver al mismo Hijo de Dios, obrando milagros, sanando, resucitando, llevando a la perfección la palabra de Dios y se negaban a entenderlo por su maldad.

También nosotros nos negamos  a creer a Dios cuando nos dice que seamos compasivos con los demás, que los veamos como hijos de Dios, que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, aunque ello signifique privarnos de bienes que compartir, aunque ello signifique privarnos de comodidades para que otros también se beneficien.

Es sencillo hacerlo con nuestros familiares o amigos, como en el caso de los discípulos de Jesús, pero hacerlo con aquellos que no lo son, no lo es tanto. Cerramos nuestro corazón por miedo a perder riqueza y corremos el riezgo de terminar como el rey Midas; llenos de oro y sin poder comer nada, porque todo lo que tocamos se vuelve de oro.

Confíemos en Dios, confiemos en Jesús, sigamos sus mandatos sin miedo a que nos falte lo necesario.
Abraham confió, dejó atrás tierra conocida, familiares, comodidades, para hacer la voluntad de Dios.
Y ésa no es otra que "Amar a Dios por sobre todas las cosas, al prójimo como a uno mismo"

Cristo nos dice através de sus discípulos que nos mantengamos junto a El para ser libres del pecado en nuestras vidas. Esto es: orar, tomar la Eucaristía, vivir en comunidad, ayudarnos nos a otros.



Reflexiones de las Buenas Nuevas
Miércoles de la Quinta Semana de Cuaresma
Marzo 12, 2014

Esta reflexión fue ralizada por Laura Aguilar para Puntadas católicas
Diseño de Reflexiones para el alma

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Las Bendiciones
"Bendigan, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición"
(1 Pe 3,9).

Bendíganse en todo momento, al despedirse, al acostarse, al saludarse...

Juntos, como familia, celebremos los dones que Dios nos da cada día. Bendecir los alimentos, bendecir la casa, bendecir el trabajo, es rogar juntos para que, todo lo bueno que Él nos da, nos fortalezca y nos haga vivir como hijos e hijas suyos.

"Dijo el Señor a Abram: Yo haré de ti una nación grande y te bendeciré. A Saray, tu mujer, yo la bendeciré y de ella suscitaré naciones"
(Cfr. Gén 12,1-2; 17,15-16)


Lecturas del Día:
Daniel (3,14-20.91-92.95)
Salmo Dn 3,52.53.54.55.56
san Juan (8,31-42)