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Yendo hacia un crecimiento espiritual maduro







Recuerda el tiempo en el que te diste cuenta que Jesús te estaba asistiendo a través de otra persona o de alguna circunstancia inusual. No tenías necesidad de preguntarle a Jesús, "¿Quién eres?" o "¿Eres tú, Señor?" porque ya sabías la respuesta.
Antes del incidente que ocurrió en el Evangelio de hoy, cada vez que Jesús resucitado visitaba a sus discípulos, o bien no lo reconocían o creían que era un fantasma. Ahora finalmente han llegado a una madurez espiritual suficiente como para reconocerlo a Jesús cuando se encuentran con él.
¿Cómo reconocemos nosotros a Jesús?

La primera lectura de hoy nos recuerda que rechazamos la presencia de Jesús cuando no podemos reconocerlo en la gente que nos rodea, o cuando no podemos aceptar lo que él está haciendo en nuestros sufrimientos más duraderos. Lo que parece la manera incorrecta de resolver un problema es en realidad la piedra angular del plan de Dios. Lo que parece una razón para dudar del amor de Dios, resulta ser la piedra angular de un nuevo crecimiento espiritual. Lo que parece la perdida de una relación puede convertirse en la piedra angular de una nueva y mejor amistad. Lo que parece ser un día de desastrees en realidad "el día que ha hecho el Señor", un día para "regocijarse y alegrarse", como dice el Salmo responsorial de hoy.
Cada vez que nos damos por vencidos, cada vez que nos desesperamos, cada vez que perdemos la esperanza, malentendemos a Jesús. Él siempre -¡siempre!-está ocupado cuidándonos y trabajando para nuestro beneficio (y para el beneficio de todos los que están involucrados en la situación). Siempre está cumpliendo los planes que tiene el Padre para nosotros -planes para nuestro bien, un plan amoroso. ¡Es imposible que él haga lo contrario!
La madurez espiritual viene de aprender a reconocer a Jesús y de mantener nuestros ojos en él. 
Maduramos mientras se revela a sí mismo mediante las escrituras, la Eucaristía, en nuestros corazones, en el amor de la gente que nos rodea, en los regalos y los talentos que Dios nos ha dado, en la forma en que cada circunstancia se acomoda en su lugar y nuestras oraciones son contestadas, en las circunstancias que no parecen buenas, en las personas que son difíciles de amar y en la oscuridad en la que no podemos ver a Dios en absoluto.
Cuando preguntamos: "¿Dónde estás Dios? ¿Quién eres? ¿Ese eres tú?" -ahí es cuando estamos en la cima de un nuevo crecimiento espiritual. El próximo paso es confiar en que Dios está aquí mismo a nuestro lado obrando mucho bien.


Reflexión de las Buenas Nuevas
Viernes de la Octava de Pascua
Abril 10, 2015


Esta reflexión fue copiada con permiso de la autora, Terry Modica, y es utilizada bajo la responsabilidad de grupo católico Reflexiones para el Alma de Miami Fl. Fue publicada por Ministerios de La Buena Nueva, http://gnm.org/reflexiones-de-las-buenas-nuevas/.

© 2015 por Terry A. Modica
 

Jesús siempre está realizando los planes del Padre para nosotros -- planes para nuestro bien, un plan amoroso. ¡Es imposible para Él hacer otra cosa!

Lecturas del día :
Hechos 4, 1-12
Sal 118, 1-2. 4. 22-27a
Juan 21, 1-14


Santo del dia :



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