¿Dónde está la paz?



En el salmo responsorial de hoy, Dios está hablando de la paz para ti. Y cuando Dios profetiza una palabra, así es. ¡Por supuesto es así, Él es Dios!; ahora, ¿tú ves bondad y verdad "encontrándose" en tú vida? ¿Están la justicia y la paz "besándote"?

¡Sí!; Si tu esperanza está en Dios, como el salmista dice de los que son fieles a Dios. Aun cuando las injusticias sean cometidas en tú contra, la justicia de Dios está contigo. El problema es que la paz del Señor puede ser perdida en el montón de cosas que están ocurriendo cada día.

En nuestro evangelio de hoy, Jesús menciona dos maneras muy significantes de perder esta paz: (1) acumular cosas materiales sólo para nuestro beneficio y (2) depender de las relaciones familiares para recibir todo lo que necesitamos como material, emocional y espiritualmente (incluyendo amigos quienes son como la familia). No podemos tener paz cuando nosotros esperamos que el dinero y las posesiones nos satisfagan, porque nunca es suficiente. No podemos tener paz cuando esperamos que otros nos hagan felices, porque ellos continuamente nos decepcionan.

La cura, dice Jesús, es mantener nuestros ojos en él. Dejar todo para seguir a Jesús, no significa tirar las posesiones a la calle. Por el contrario, significa hacerlas disponibles para Jesús para que él haga lo que quiera con ellas, para sus santos propósitos. Nosotros compartimos lo que tenemos porque nos importa, reconociendo que Dios nos ha dado todo lo que tenemos de modo que nos podamos beneficiar de eso Y distribuirlo a otros. No solamente hay una gran paz teniendo la libertad de hacer esto, sino también, hay una gran satisfacción.

Dejar algunas relaciones por seguir a Jesús, significa depender de él en vez de la familia y los amigos, para satisfacer nuestras necesidades. Aunque estas personas son llamadas a ser buenas con nosotros, su amor imperfecto crea vacíos en nuestras vidas, vacíos que duelen. Dios quiere vivir en estos vacíos para él poder consolarnos, pero si llenamos estos vacíos con rabia o adicciones, no hay espacio para él. SOLO Dependiendo de Jesús y reconociendo que él sufrió por nosotros, podemos sobrepasar el dolor mientras que él trabaja en los corazones de las personas quienes podrían estar llenando esos vacíos. Y ¿sí esto toma el resto de sus vidas? Bueno, habrá una eternidad para disfrutar el amor de ellos.

Algunas veces Dios sana un vacío de modo que ya no existe más, permitiéndonos alejarnos de una relación completamente. Y así no sentimos dolor ni lástima. Quizás esto es lo que pasa cuando seres amados van al infierno y tenemos que pasar la eternidad sin ellos. Sentimos tristeza por alguien que muere rechazando a Cristo, pero no es una lástima dolorosa ya que Dios nos sana.

Cuando rezamos para que se acabe un problema, tenemos que esperar y confiar completamente, por las soluciones inusuales de Dios. Y mientras que rezamos para que cambien el corazón de las personas que nos hieren, deberíamos pedirle a Jesús que nos de paciencia y su amor sobrenatural por ellos. La verdadera paz es encontrada únicamente cuando nos apoyamos en él, y lo hacemos a EL, la persona más importante en nuestras vidas.
Dependiendo de Dios y colocando nuestra esperanza en su amor, la esperanza se convierte en confianza, y la confianza se convierte en paz.

Reflexiones de las Buenas Nuevas
Martes de la Vigésima Semana del Tiempo Ordinario
Agosto 20, 2013

Esta reflexión fue copiada con permiso de la autora, Terry Modica, y es utilizada bajo la responsabilidad de grupo católico Reflexiones para el Alma de Miami Fl. Fue publicada por Ministerios de La Buena Nueva, http://gnm.org/ReflexionesDiarias/index.html, registrada en el registro de propiedad literaria (c) 2013.
© 2013 por Terry A. Modica


Reflexiones para el Alma  Efesios 6, 11 - 13
11.
Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo.
12.
Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.
13.
Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas.


Lecturas del Día:
Jueces 6:11-24
Salmo 85:9, 11-14
Mateo 19:23-30